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Las luces de la ciudad

El viaje de ida, lleno de curiosidad. Un camino de misterio, de rincones, de universos. El viaje de vuelta, respirar todo los mirado, ver de nuevo. Y el mar.

Saltar la valla al revés

Muchas noches, el europeo envuelto en confort, no descansaba del todo permanecía en vela, y a ratos adormecido soñaba saltar la valla ala revés.

Sol de invierno

En verano es cuando más echas de menos el sol de invierno el juego eterno del sol de los días cortos.

Colina de Taizè

Mucho más allá de la estación de Lyon, el primer umbral, amanecer del camino. Llegar después de trasbordo a la colina, con el alma abierta, y acoger, acogerse.

Oír otros idiomas

Y de pronto Escuchar acentos distintos, querer entender, cansarse de hablar mal otra lengua, buscar palabras, buscar gestos, Caminar por encima de las fronteras Despertar. 

Poema atribuido a Espronceda

Con voz de miedo impostado: "Me gusta ver la bomba caer mansa del cielo inmóvil en el suelo son mecha al parecer..." me gusta esperar lo que viene después, y reírnos juntos del miedo.

Dormir en un tranvía en Lisboa

Lisboa. Sin duda alguna el mejor lugar que existe sobre la faz de la tierra, para echarse una breve siesta subida al tranvía.