El viaje de ida, lleno de curiosidad. Un camino de misterio, de rincones, de universos. El viaje de vuelta, respirar todo los mirado, ver de nuevo. Y el mar.
Mucho más allá de la estación de Lyon, el primer umbral, amanecer del camino. Llegar después de trasbordo a la colina, con el alma abierta, y acoger, acogerse.
Y de pronto Escuchar acentos distintos, querer entender, cansarse de hablar mal otra lengua, buscar palabras, buscar gestos, Caminar por encima de las fronteras Despertar.
Con voz de miedo impostado: "Me gusta ver la bomba caer mansa del cielo inmóvil en el suelo son mecha al parecer..." me gusta esperar lo que viene después, y reírnos juntos del miedo.