Nos acompaña, mientras miramos para atrás, la tierra que nos vió crecer, la misma que deja crecer la vid. Tierra en las manos, que acogen siempre y enseñaron la verdad que solo el Maestro conoce.
Siempre cerca de aquellas miradas limpias Siempre con las manos llenas y la bolsa vacía Con el norte de cada cual en la espalda Siempre se viaja al sur.
El viaje de ida, lleno de curiosidad. Un camino de misterio, de rincones, de universos. El viaje de vuelta, respirar todo los mirado, ver de nuevo. Y el mar.